La temperatura puede medirse en una gran variedad de aplicaciones, desde la temperatura central de un alimento hasta las superficies en procesos industriales y la monitorización continua de salas de almacenamiento o producción.
Dependiendo de la tarea de medición, se utilizan diferentes instrumentos de medición. Además de los termómetros de contacto clásicos, también se utilizan termómetros infrarrojos sin contacto o registradores de datos para la monitorización a largo plazo. Las siguientes secciones ofrecen una visión general de los tipos de dispositivos típicos y sus áreas de aplicación.
Los termómetros de contacto miden la temperatura mediante contacto directo entre el sensor y el objeto de medición. Esto permite determinar valores de medición precisos en líquidos, sólidos o aire.
Dependiendo del tipo de sonda, se utilizan, por ejemplo, para temperaturas centrales en alimentos, mediciones de temperatura en líquidos o para comprobar las condiciones del aire ambiente. Diferentes diseños – como sondas de penetración, inmersión o de aire – permiten la adaptación a la tarea de medición correspondiente.
Los termómetros de contacto se utilizan cuando se requieren valores de medición especialmente precisos o cuando es necesario determinar la temperatura en el interior de un medio. Las aplicaciones típicas son las mediciones de temperatura central en alimentos, mediciones en líquidos o mediciones precisas en sistemas técnicos.
Los termómetros infrarrojos miden la temperatura sin contacto. Detectan la radiación térmica emitida por el objeto y calculan a partir de ella la temperatura superficial.
Este método de medición es especialmente adecuado para puntos de medición calientes, en movimiento o de difícil acceso. En muchos casos, permite una evaluación rápida de componentes, máquinas o instalaciones eléctricas.
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