La termografía eléctrica es especialmente eficaz como método de screening: muestra rápidamente y sin contacto las anomalías de temperatura en conexiones, fusibles o componentes, a menudo durante el funcionamiento. Los resultados son significativos cuando el estado de carga es adecuado, el objeto de destino se representa con el tamaño suficiente (IFOV) y las mediciones se documentan de forma estandarizada (puntos de medición, escala, distancia).
La termografía ayuda a visualizar puntos calientes y distribuciones de temperatura irregulares y, por tanto, a priorizar puntos potencialmente críticos. No es una «medición de la causa», sino que proporciona indicios: ¿dónde hay algo anómalo? Para tomar decisiones (reparación, reapriete, sustitución), las causas deben confirmarse posteriormente mediante pruebas eléctricas y controles visuales adecuados.
Muchas anomalías se producen en las transiciones: terminales de tornillo/resorte, conexiones de barras colectoras, fusibles y contactores. Estos objetivos suelen ser pequeños, por lo que la distancia/IFOV y el enfoque son decisivos.
La electrónica de potencia, los arrancadores de motor, los entornos de convertidores de frecuencia y los accionamientos también se someten a termografía para detectar un calentamiento irregular o componentes anómalos.
Muchos fallos solo se manifiestan térmicamente con una carga relevante. Sin carga, un termograma suele estar «demasiado tranquilo» y puede pasar por alto puntos críticos. Por ello, documente el estado de carga (en la medida de lo posible) y realice mediciones comparativas en condiciones similares.
Los terminales y las conexiones suelen medir solo unos milímetros. Si en la imagen ocupan únicamente 1–2 píxeles, el píxel mide una temperatura mixta de la conexión y su entorno. Regla práctica: elegir la distancia (o la óptica/resolución) de modo que el objetivo sea claramente mayor que un píxel.
Las inspecciones eléctricas requieren métodos de trabajo seguros: distancia suficiente, accesos/cubiertas adecuados, responsabilidades claras y cumplimiento de las normas de seguridad operativa. La termografía ofrece la ventaja de funcionar sin contacto, pero no sustituye una organización segura del trabajo.
Con un enfoque nítido y una lógica de escala coherente se identifican puntos calientes y distribuciones de temperatura irregulares. El objetivo es crear un «registro de anomalías».
A menudo es significativo comparar componentes similares (p. ej., varios fusibles/salidas). Así se hacen visibles los valores atípicos sin afirmar de forma general valores límite absolutos.
Después de la termografía se realiza la verificación: inspección visual (p. ej., corrosión, conexión suelta), mediciones eléctricas (p. ej., corriente, tensión y, si es necesario, medición de resistencia con el equipo parado) y medidas de mantenimiento.
Para las inspecciones periódicas, la estandarización es la clave: mismos puntos de medición, denominación clara, distancia/ángulo de visión documentados y la misma lógica de escala. Así se pueden detectar tendencias (p. ej., «el punto caliente aumenta») y priorizar las medidas.
Reflejos en metales: tener en cuenta ε/RTC y estabilizar el ángulo de visión.
Distancia excesiva: comprobar el IFOV y, si es necesario, acercarse/utilizar una óptica teleobjetivo.
Cambio de escala: documentar los valores de escala y mantener la coherencia de las mediciones comparativas.
Enfoque impreciso: comprobar activamente el enfoque.
Profundice en la práctica con la guía, asegure los parámetros de medición mediante los conceptos básicos y compruebe si la resolución/óptica de su cámara y su flujo de trabajo de informes son adecuados para la tarea.
Estamos encantados de apoyarle con nuestra experiencia y soluciones individuales.