Una cámara termográfica capta la radiación infrarroja (IR) de las superficies y la convierte, junto con parámetros de medición como la emisividad (ε), la temperatura reflejada (RTC), la distancia y el enfoque, en valores de temperatura por píxel. El resultado es un termograma que hace visibles las distribuciones de temperatura y permite localizar rápidamente anomalías como puentes térmicos o puntos calientes.
En la práctica, la cámara mide la radiación que llega al detector desde el campo de visión y deduce las temperaturas superficiales. Por tanto, el valor medido no es la «temperatura pura del material», sino que depende de la emisión del objeto medido, de las reflexiones del entorno y de la representación (tamaño del objeto frente a píxel/IFOV). Para interpretar correctamente los termogramas, hay que tener en cuenta conscientemente estas tres influencias.
La termografía hace visible lo que el ojo no puede ver: radiación infrarroja de onda larga. Esta radiación es electromagnética y las superficies la emiten en función de su temperatura y de las propiedades del material.
Todo objeto por encima del cero absoluto emite radiación térmica. Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la potencia radiada. Para la termografía también es importante lo bien que una superficie emite o refleja; por eso dos materiales a la misma temperatura pueden «parecer» diferentes.
En el detector (a menudo un microbolómetro), la radiación IR incidente modifica la resistencia eléctrica de muchos elementos sensores pequeños. La electrónica de la cámara procesa estas señales, las corrige según los parámetros configurados y crea a partir de ellas valores de temperatura por píxel. La escala de colores visualiza después estos valores; puede aumentar el contraste, pero no cambia la base física de la medición.
Un termograma es una imagen de medición, pero sigue siendo una medición superficial en unas condiciones límite concretas.
Una cámara termográfica mide principalmente temperaturas superficiales. En tuberías aisladas, componentes multicapa o construcciones atravesadas por aire, la temperatura superficial puede diferir considerablemente de la temperatura interior o de la temperatura del medio. Por ello, según la tarea, son útiles mediciones complementarias para realizar diagnósticos fiables.
Las cámaras termográficas no «ven» a través de materiales de construcción sólidos y opacos. Muestran patrones de temperatura en la superficie. Si algo se calienta detrás de una pared, puede hacerse visible indirectamente como un patrón superficial; pero esto no es ver a través, sino conducción térmica y representación en la superficie.
Quien desee utilizar temperaturas absolutas (p. ej., valores límite o comparabilidad) debe configurar activamente los parámetros de medición. Sin parametrización, muchas escenas pueden interpretarse como patrones, pero los valores absolutos pueden ser sistemáticamente incorrectos.
La emisividad describe la eficacia con la que una superficie emite radiación IR. Una ε baja (típica de los metales brillantes) significa: mucha reflexión y poca emisión. Sin corrección, la cámara a menudo no mide el valor real de la superficie, sino una mezcla del objeto y del entorno reflejado.
La RTC describe la radiación ambiental efectiva que se «refleja» en las superficies reflectantes y se incorpora al valor medido. La RTC es especialmente relevante cuando el entorno presenta fuertes contrastes de temperatura (p. ej., máquinas calientes, radiadores o personas) y la superficie medida es reflectante.
Un píxel siempre representa un rango angular. Si el objeto medido se representa demasiado pequeño (distancia excesiva u óptica con un ángulo demasiado amplio), se genera un píxel mixto compuesto por el objeto y el fondo. Además, un enfoque incorrecto provoca que la información de temperatura se «desdibuje» y los puntos de medición se vuelvan inestables.
Un malentendido típico en termografía eléctrica: un punto caliente parece desplazarse al cambiar la perspectiva. Las causas frecuentes son los reflejos en superficies brillantes (ε/RTC inadecuados), un ángulo de visión diferente, otra distancia (IFOV) o un enfoque que no se sitúa exactamente sobre el objetivo. Consejo práctico: realice siempre mediciones comparativas con una distancia documentada, un ángulo de visión similar y una escala coherente.
Una cámara termográfica representa las diferencias de temperatura mediante radiación infrarroja en forma de termograma y, por tanto, es un instrumento para medir patrones de temperatura superficial. Un dispositivo de visión nocturna amplifica (según la tecnología) la luz visible o casi infrarroja existente para «ver más» en la oscuridad, pero no proporciona información de medición basada en la temperatura. Para diagnósticos técnicos (puentes térmicos y puntos calientes), la termografía es la herramienta adecuada.
Una vez comprendido el funcionamiento, los siguientes pasos suelen ser: (1) profundizar en los parámetros de medición y las fuentes de error típicas, (2) elegir la aplicación y tener en cuenta las condiciones límite, (3) seleccionar una cámara/óptica adecuada al tamaño del objeto y la distancia de trabajo.
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