Los sonómetros están diseñados para ayudar a medir el volumen en decibelios en muchas aplicaciones. Al igual que la temperatura, el ruido se percibe de forma subjetiva: por ejemplo, alguien se puede quejar de la música alta de su vecino, pero luego, tras medir el volumen real en decibelios, a menudo resulta que esa molestia subjetiva no es tal. El sonómetro también se puede utilizar en el lugar de trabajo para determinar si el empleado necesita protección auditiva especial o si el volumen existente sigue siendo razonable y no es perjudicial para la salud.
Los sonómetros se utilizan en los siguientes ámbitos:
en viviendas para determinar el nivel de ruido del entorno
en edificios de servicios
en tecnología de aire acondicionado y ventilación
en lugares de trabajo en oficinas y máquinas
El sonómetro es adecuado para mediciones de ruido normalizadas y muestra los valores medidos en decibelios. Un sonómetro es indispensable sobre todo para los empresarios, ya que deben garantizar las condiciones óptimas en los puestos de trabajo: salud, higiene postural, seguridad, confort, etc. Igualmente importante es la medición de decibelios en instalaciones de combustión, calefacción y aire acondicionado. Siempre es importante cumplir las normas legales, lo que sólo es posible si se utilizan los sonómetros homologados. Los medidores de ruido Testo se basan en la norma IEC 61672-1, vigente desde hace varios años. A diferencia de la norma anterior, está orientada a una mayor precisión. Existen tres clases de precisión; los medidores de ruido Testo cumplen con la clase 2.
Medición de la sonoridad en tecnología de calefacción, en particular quemadores
Medición de la sonoridad de máquinas y sistemas en producción
Mediciones en el ámbito de la normativa laboral (por ejemplo, niveles de ruido en oficinas)
Determinación de decibelios en actos públicos
Test de unidades y compresores (por ejemplo, en sistemas de refrigeración)
El sonómetro mide el volumen en decibelios y, por tanto, proporciona a la persona que realiza la medición un valor objetivo. Sin embargo, es importante realizar algunos ajustes en el sonómetro para obtener realmente resultados utilizables. Por ejemplo, debe ajustarse la ponderación temporal, que permite al aparato reaccionar ante sonidos que cambian lenta o repentinamente de volumen. También debe seleccionarse la ponderación de frecuencia para determinar el nivel sonoro de forma lineal o auditivamente precisa. La curva característica A, que está normalizada, se utiliza para evaluar el volumen con precisión acústica. Los sonómetros testo la aplican con precisión. Además, es importante que el micrófono del instrumento esté alineado con la fuente de ruido. Sólo si se realizan realmente estos ajustes, el sonómetro puede captar correctamente las ondas sonoras y mostrar correctamente el resultado de la medición en decibelios.
No solo importa cómo se configura el sonómetro para empezar a medir, sino también las condiciones externas, ya que el sonómetro no distingue entre las diferentes fuentes de ruido. Por lo tanto, si se mide el volumen en decibelios en una máquina y los empleados mantienen conversaciones a un volumen muy alto, este factor entra en juego. Se mide el volumen total, que también es el valor correcto. Para la protección de los empleados que trabajan en este sistema, el ruido de la máquina por sí solo no es importante. Lo que importa es el volumen total al que están expuestos los empleados a diario.
Al analizar los resultados de la medición en decibelios, es importante saber lo que dice la ley, que establece ciertos límites para el volumen. La razón: el ruido provoca enfermedades, la primera de las cuales es la pérdida de audición que puede desembocar en sordera en los casos más graves. Por tanto, la pérdida de audición encabeza la lista de enfermedades profesionales, por lo que se deben de respetar los valores especificados desde el principio. El sonómetro tiene por objeto ayudar a prevenir los daños para la salud: actualmente, se considera que entre 55 y 85 decibelios son inofensivos para la salud, pero el nivel de los valores orientativos depende del tipo de lugar de trabajo. En una nave de producción, 70 decibelios sigue considerándose el valor mínimo, pero el mismo valor sería demasiado alto para una oficina diáfana en la que no debería haber más de 55 decibelios, lo que equivale aproximadamente a una conversación a un volumen normal. No obstante, hay que utilizar un sonómetro adecuado para determinar el valor exacto.
Para evaluar objetivamente el ruido existente, hay que medirlo realmente en el punto de mayor influencia. Si nadie tiene que trabajar en la máquina, no es necesario controlar su nivel de ruido, al menos por razones de salud y seguridad. Por tanto, es más importante medir dónde se ven realmente afectadas y perjudicadas las personas.